Cómo prepararse para una entrevista de trabajo
La mayor parte de lo que define una entrevista ocurre antes de entrar a la sala. Esta es la preparación concreta, ordenada por momento.
Los días previos: investiga
No es opcional y se nota de inmediato quién lo hizo. Con treinta minutos basta:
- Qué hace exactamente la empresa y en qué mercado compite.
- Algo reciente: una noticia, un lanzamiento, una apertura. Sirve para hacer una buena pregunta al final.
- El aviso completo, releído, con las palabras clave marcadas.
- Quién te va a entrevistar, si te lo dijeron. Un vistazo a su perfil profesional ayuda a calibrar el tono.
Prepara tus historias
Tres o cuatro situaciones reales de tu experiencia, cada una con resultado concreto: un problema que resolviste, un error propio y qué aprendiste, un logro medible y una situación de trabajo en equipo o conflicto.
Con esas cuatro cubres la mayoría de las preguntas por competencias. Practícalas en voz alta una vez, no más: memorizadas suenan artificiales.
El día anterior
- Confirma hora, dirección exacta y modalidad. Si es en línea, prueba la plataforma, la cámara y el micrófono.
- Calcula el trayecto con margen. En Santiago y en horario punta, treinta minutos extra es lo razonable.
- Deja la ropa lista: acorde al rubro, ni más formal ni más informal que el ambiente de la empresa.
- Prepara lo que vas a llevar y duerme bien. El cansancio se nota más que los nervios.
Qué llevar
- Dos copias impresas de tu CV, aunque lo hayan recibido por correo.
- Cédula de identidad.
- Certificados o credenciales si el cargo los requiere: título, licencia, cursos vigentes.
- Un cuaderno y un lápiz. Tomar nota se ve bien y ayuda a recordar.
- Tus preguntas escritas, por si los nervios te las borran.
El mismo día
Llega entre diez y quince minutos antes. Más temprano incomoda; justo a la hora es arriesgado.
Trata bien a todo el mundo desde que entras, incluida recepción. En varias empresas se pregunta después cómo se comportó el candidato antes de la entrevista.
Apaga el teléfono, no lo pongas en vibración sobre la mesa.
Los nervios
Son normales y el entrevistador lo sabe. Lo que sí ayuda: respirar antes de entrar, hablar más lento de lo que te nace, y permitirte pedir un momento para pensar una respuesta. "Déjame pensarlo un segundo" es una respuesta perfectamente válida y transmite criterio.
Si te quedas en blanco, dilo con naturalidad y pide repetir la pregunta. Es mucho mejor que improvisar algo incoherente.
Después de la entrevista
Enviar un correo breve de agradecimiento dentro de las 24 horas es una práctica poco usada en Chile y por eso mismo distingue. Tres líneas: agradecer el tiempo, reforzar tu interés y mencionar algo concreto que se conversó.
Si te dieron un plazo y pasó, es razonable escribir una vez para consultar el estado. Una vez, no tres.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto antes debo llegar?
Entre diez y quince minutos. Llegar mucho antes incomoda al equipo y llegar justo a la hora es arriesgado por cualquier imprevisto de trayecto.
¿Qué llevo a la entrevista?
Dos copias impresas del CV, cédula de identidad, certificados si el cargo los pide, cuaderno y lápiz, y tus preguntas escritas por si los nervios te las borran.
¿Cómo manejo los nervios?
Respira antes de entrar, habla más lento de lo que te nace y permítete pedir un momento para pensar. "Déjame pensarlo un segundo" es una respuesta válida y transmite criterio.
¿Conviene mandar un correo después?
Sí, dentro de las 24 horas y en tres líneas: agradecer, reforzar interés y mencionar algo concreto de la conversación. Es poco usado en Chile y por eso distingue.
¿Puedo pedir ayuda gratuita para prepararme?
Sí. Las OMIL municipales y la Bolsa Nacional de Empleo ofrecen orientación laboral gratuita, incluida preparación de entrevistas. Es un servicio muy poco utilizado.